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En medio de las celebraciones del 70 aniversario del desembarco aliado en Normandía, tantas veces nombrada y aclamada como el principio del fin del Ejército Alemán, vamos a analizar la, posiblemente, más importante operación de la II Guerra Mundial. Una operación, que seguro muchos desconocen, de la que se cumplen también hoy 70 años de su comienzo y que, en cualquier aspecto, no es que iguale, deja enana a la operación normanda, sin quitarle por supuesto, ni un ápice de importancia a la apertura del deseado segundo frente, con permiso del italiano: la Operación Bagration. Durante estos dos artículos se tratará de ponerla en el lugar que le corresponde, analizando  las operaciones, el contexto y una comparación con la operación Overlord. Esperamos que al final de ella,  nos dejemos seguir deslumbrando, algo menos, por Hollywood y pensemos, algo más,  en que los rusos hicieron más de lo que creíamos y que, quizá, el más importante día D se libró en el Este.

Fue Piotr Bagration un general ruso, nacido en Daguestán en 1769 y descendiente de la familia real georgiana de los Bagrationi, que luchó, con distinta fortuna pero siempre distinguiéndose por su atrevimiento y bravura,  junto a los grandes mariscales (?¿) Suvorov y Kutuzov, a finales del siglo XVIII y  principios de siglo XIX, en distintas guerras y también contra los ejércitos de Napoleón en Austerlitz, Hollabrunn, Eylau,

General Bagration

General Bagration

Mogilev y Borodino, esta última la mayor y más sangrienta de todas las guerras napoleónicas, en donde se enfrentaron más de 250.000 hombres y mil cañones, y en la que fue mortalmente herido el 7 de Septiembre de 1812, falleciendo unos días después.

Stalin, que desde la terrible campaña de Stalingrado (ver aqui nuestro post), a fin de dar un empujón anímico a su ejército y la nación, estaba apelando al espíritu patriótico ruso, retomando los grandes nombres rusos históricos,  (y que abandonaría en cuanto el ejército alemán hubiera sido derrotado, volviendo a la más férrea visión marxista-leninista), denominó a la gran operación que estaban planificando, con el nombre de este general: Bagration.

Bagration apuntaba directamente al más fuerte de los sectores alemanes, el Grupo de Ejércitos Central, a cuya cabeza se encontraba el mariscal de campo Ernst Busch, (ascendido más por su lealtad al Führer que por otros méritos), que aunque había sido varias veces atacado, había aguantado bien los embates soviéticos. Pero ahora, después de las sucesivas retiradas del Grupo de Ejércitos Sur, después de Kursk, la Segunda Batalla de Kiev y la ofensiva de Crimea, se veía que su flanco quedaba expuesto y que debía retirarse después de la Operación Suvorov en el otoño de 1943, pidiendo Busch permiso al Cuartel General (OKH) para retirarse. Hitler, de nuevo, se negó a ello, basándose en esa obstinación suya de la no retirada, cosa que casi siempre hizo que su Ejército perdiera terreno, material y hombres.  En Abril de 1944, el plan fue enviado para la aprobación de la Stavka, Cuartel General de las Fuerzas Armadas Soviéticas, en el más absoluto de los secretos; tanto que los generales que llevarían las ofensivas Rokossovsky, Bagramyan, Chernyakovsky y Zakharov no fueron informados hasta Mayo. Stalin, que conocía los planes aliados para el desembarco en Normandía, decidió que Bagration comenzaría el día 22 de Junio, justo tres años después del ataque alemán a la URSS, aunque hubo de posponerse al día 23.

Situación el 23 de Junio de 1944

Situación el 23 de Junio de 1944

Los objetivos eran muy ambiciosos: El principal la destrucción del Grupo de Ejércitos del Centro, que contaba entre soldados y personal de soporte con más de 800.000 hombres, unos 500 carros de combate y cañones autopropulsados y algo más de 600 aviones, con dos ofensivas en un avance en seis sectores, para lo que la Stavka había destinado más de 1.7 millones de hombres (relación 1 a 2), unos 4.000 carros y cañones autopropulsados (relación 1 a 6) y más de 5.000 aviones (relacion 1 a 7), sin hablar del desastroso desequilibrio en artillería en donde los rusos tenían una ventaja de más de 10 a 1.  Además de este formidable despliegue frente a ellos, los alemanes tenían en su retaguardia la muy organizada, numerosa y activa resistencia partisana de la población en Bielorusia, que había sufrido la barbarie nazi en grado superlativo: el mismo Busch, fue responsable de la creación de los poco conocidos campos de Bielorusia, en donde internó a la población civil a la intemperie.. las acciones de castigo llevadas a cabo en Enero, Febrero y Abril de 1944 dejaron pueblos arrasados y sus habitantes ejecutados, estimando que cerca de medio millón de habitantes fueron exterminados(*1).  A todas estas fuerzas preparadas para la acción, hay que añadir un elemento poco conocido en Occidente: la Maskirovka, la guerra de engaño, que los soviéticos habían perfeccionado hasta unos límites increíbles.  Maskirovka, a veces se ha traducido como camuflaje, y aunque lo es, es a lo grande, ya que incluía todo tipo de medidas, camuflaje, propiamente dicho, ocultación, imitación utilizando señuelos y muñecos, maniobras militares cercanas a objetivos falsos, desinformación… (*2).  Y esta Maskirovka, surtió efecto. Del mismo modo que para Normandía se creó un ejército fantasma, al mando del cual estaba Patton, los soviéticos hicieron ver y escuchar a los alemanes a un ejercito enorme más al sur, en Ucrania, de modo que todas las operaciones de defensa se fundamentaron en esa creencia… y la peor de todas, la orden de 8 de Marzo de 1944 de Hitler: la preparación y fortificación de las ciudades en las llamadas  fortalezas “Feste Platze”, la resistencia hasta el último hombre sin retroceso posible, que privó a la Wehrmacht de toda flexibilidad táctica. La desconfianza que el Führer tenía hacia sus generales, y el creciente número de sicofantes que éste tenía a su alrededor, hacían que las órdenes que salían del Cuartel General fueran todo lo contrario a lo que les había llevado a la victoria durante los primeros años del conflicto, llevando a la desesperación de los mandos en el frente, que como el general Hans Jordan, jefe del 9 Ejército, se echó las manos a la cabeza sabiendo que con aquella defensa rígida lo condenaban, junto a sus hombres, a una destrucción segura.

Con las fuerzas descritas, el 19 de  Junio, más de 200.000 componentes de las fuerzas partisanas comenzaron una vastísima operación atacando almacenes, líneas de transporte y de comunicaciones, haciendo detonar alrededor de 10.500 cargas explosivas,  sólo durante la noche del 19 al 20. El día 22 de madrugada, comenzó el Ejército Rojo a explorar “en fuerza” en Bielorrusia, en forma de compañias y batallones a todo lo largo del frente, comprobando si las defensas alemanas disponían de suficiente fuerza y marcar objetivos para el bruta machaque que al día siguiente se desataría. Los “sondeos” fueron particularmente violentos alrededor del saliente de Vitebsk, desde el norte y desde el sur, se prolongaron durante todo el día, a fin de lograr puntos de arranque de la maniobra envolvente del día siguiente. Y antes de la enorme barrera artillera que iban a desplegar los soviéticos, la ADD, la fuerza estratégica de bombardeos salió en la noche del 22 al 23 contra las concentraciones de tropas y artillería alemanas, iniciando aquella a las 5 de la mañana del 23. La preparación había sido meticulosa y en el más

Cañon soviético de 152 mm

Cañon soviético de 152 mm

estricto silencio: el promedio de tiempo continuado de fuego fue de dos horas, a cada una de las más de 24.000 piezas de artillería se las había dotado de unas 6 toneladas de explosivos, que se inició sobre las primeras posiciones alemanas hasta una profundidad de 6 kilómetros.  En algunos sectores se utilizó una barrera rodante de fuego, (y en algunos dos!),  que hacía que cada cierta cantidad de disparos, se modificaba un poco el ángulo del cañón, de modo que las siguientes descargas estallaran unos metros pr detrás de donde la anterior había caido. De igual modo las baterías de cohetes se sumaron al terrible bombardeo, haciendo fuego de saturación sobre objetivos concretos, que muchas veces caían sobre los mismos objetivos previamente bombardeados por la artillería convencional.  Como aparece en un informe del 9 Ejército alemán, fueron sorprendidos completamente: ” El enemigo ha adoptado tácticas completamente nuevas. Ataca con grupos concentrados de infantería que apoyados por un fuego de artillería certero, muy controlado y altamente concentrado, ocupa posiciones tácticas para establecer posiciones favorables para el siguiente ataque… Detrás de esos grupos, ocultos hasta que se necesitan, hay grandes formaciones de tanques preparadas para continuar y romper el frente por completo”. Por la tarde, el mariscal Busch comunicó al OKH que tenían grandes brechas abiertas en el frente,  que el 3 Ejército Panzer por sí sólo sería incapaz de restaurar las posiciones del día anterior, añadiendo que la situación Vitebsk era particularmente peligrosa, a lo que contestaron que aguantara, que no podían enviarle refuerzos puesto que esperaban que el ataque principal viniera del norte de Ucrania. Maskirovka había funcionado. Además aquellas vias abiertas, eran mucho más serias de lo que los alemanes pensaban. El 6 Ejército de Guardias soviético había penetrado profundamente al norte de Vitebsk y el general Bagramyan ordenó la explotación de las mismas a su 1 Cuerpo de Tanques. Cuando al día siguiente se comunicó que estaban casi cercados, se volvió a solicitar

Mapa de Bagration

Mapa de Bagration

permiso para retirarse, que volvió a ser negado y no fue hasta la tarde, después de otra llamada, cuando accedieron a que se retiraran 3 de las 4 divisiones que estaban a punto de quedarse aisladas, pero dejando una allí. Reinhardt, general al mando del III Ejército Panzer, pensó que era un sacrificio inútil, pero trató de salvar las divisiones cercadas, ordenando inmediatamente la salida… demasiado tarde, ya que el 25 el cerco era un hecho y de los 35.000 hombres que intentaron salir, sólo salieron vivos 10.000, que cayeron prisioneros de los rusos. Los pocos que lograron escapar al cerco, se encontraron en campo abierto, dominado por los partisanos supervivientes de la durísima operación alemana antipartisana “Kormoran” del mes de Mayo anterior, con poquísimas ganas de hacer prisioneros. La obsesión desquiciada de Hitler del no retorceder, había privado a Reinhardt de la tercera parte de sus hombres.

En otros sectores la lucha era más despiadada aún si cabe. Uno de los objetivos principales era la autopista Moscú-Minsk, desde Smolensk hasta Orsha, que en el previo otoño e invierno había sido ya testigo de durísimos combates y desde entonces había sido reforzada por los alemanes, incluyendo en ella la 78 Division de Asalto, la división de infantería más poderosa en Bielorrusia, con un casi el doble de efectivos que cualquier otra división de infantería, además de carros 31 Stug III, más de 100 piezas de artillería de distintos calibres y 18 Nashorn, cañones autopropulsados de los famosos 88 mm. Además su flanco sur estaba protegido por otra importante división la 25 Pz. división de Granaderos.  Como resultado, los rusos atacaron Orsha con grupos de asalto especiales, con 5 divisiones de infantería, carros T34 con barreminas, carros pesados IS-2, IS-152 y SU76 .

T34 barreminas polaco

T34 barreminas polaco

Sin embargo, aun cuando sobre el papel al menos esta fuerza parecería imparable, la infantería alemana se defendió con determinación, escondida en los cráteres provocados por el bombardeo, armados con los Panzerfaust y Panzerschreck, provocaron grandes pérdidas en los atacantes y hicieron que la fuerza inicial flaqueara. Sin embargo, los rusos encontraron a través de un bosque al norte de las posiciones de la 78, un camino que explotaron con éxito y la noche del 26 el camino hacia Minsk estaba abierto, con el 5 Ejército de Tanques del mariscal Rotmistrov abriendo la imparable marcha.  El general al mando del cuerpo de ejército en el que se englobaba la 78, von Tippelskirch, dio la orden de retirarse a otras posiciones más defendibles, engañando en el proceso al mariscal Busch, que a la primera petición de retirada que hizo von Tippelskirch, se la denegó recordándole que no podía retirarse. Viendo la imposibilidad de tratar con mandos razonables, von Tippelskirch decidió retirarse.  Un hecho terrible durante la retirada: el último tren alemán lleno de heridos salía de Orsha hacia Minsk cuando un destacamento de carros T34, lanzado desde el 5 Ejército como avanzadilla del cerco, se encontró con el tren al que hizo volar por los aires…

Sherman soviético destruido

Sherman soviético destruido

Una vez tomada la plaza vital de Orsha, había que avanzar rápidamente hacia los ríos Dnieper y Beresina y sus importantisimos puentes. El primero fue pasado el 27, para el Beresina tardarían algo más, empujando, después de la caída de otra de las “festung”, Mogilev, al 4 Ejército de  von Tippelskirch, que trataba de retirarse hasta encontrarse con la 5ª Panzer y sus Tigres, y acabaron metiéndose en una trampa formidable. La aviación soviética, con los temibles Shturmoviks machacando las posiciones alemanas, atacaba una y otra vez las posiciones de esta división y de los restos del cuarto Ejército tratando de llegar a la orilla a defender del Beresina, en una situación parecida a la que se encontrarían las divisiones germanas a miles de kilómetros de allí apenas un mes después, en la bolsa de Falaise en Normandía, incluyendo en la similitud al enfrentamiento con carros Sherman americanos del 3 Cuerpo de Ejército de Guardias soviético. Durante todo el día 29 estuvieron enzarzados rusos y alemanes, hasta que estos tuvieron autorización para retirarse, aunque con los rusos pisándoles los talones, ya que otras unidades habían conseguido pasar el río por el norte de las posiciones alemanas. La Luftwaffe, a la desesperada y con pocos medios, bombardeó con FockeWulfs 190, los puentes a fin de retrasar lo más posible lo inevitable, pero con apenas éxito. Por la tarde del día 30, los obstáculos más importantes en el camino del norte a Minsk ya habían sido eliminados.

En cuanto al camino sur, el Primer Frente Bieloruso del mariscal Rokossovskiy, después de un primer día un tanto difícil debido a la zona pantanosa por donde tenía que avanzar, realizó una profundización de más de 10 kms. contra la división 134 de infantería alemana, que forzó al general Jordan a utilizar su reserva, la division panzer número 20,  que sólo tenía un regimiento equipado con 71 Panzer IV’s, estando el otro reequipándose con Panthers; mientras iban al encuentro de los rusos, más al sur el 65 ejército soviético llegó a ocupar una posición clave cerca de Bobruisk, que hizo a Jordan cambiar el avance de la 20 Pz. y dirigirla a esta nueva amenaza. Aunque los combates fueron favorables a la 20, las pérdidas fueron también cuantiosas y además no paraban de llegar refuerzos rusos, que amenazaban con dejar aisladas a más formaciones alemanas, puesto que el mariscal Busch, temeroso de la ira de Hitler, negó la posibilidad de una retirada estratégica de sus casi cercadas tropas.  Busch, junto con Jordan, viajó a Obersalzberg a tratar de persuadir al Führer para que cambiara su desastrosa, y costosísima, política de no retroceder.

Shturmoviks atacando una columna alemana en Bielorusia

Shturmoviks atacando una columna alemana en Bielorusia

Aquello, como era de esperar, no funcionó. Jordan fue relevado, Busch sustituído por Walter Model y por supuesto, la política de no retroceder, no retrocedió.  Entre tanto la situación en Bobruisk había empeorado: Una bolsa de unos 25 km cuadrados conteniendo a más de 40.000 soldados al este de la ciudad, se había convertido en el objetivo del fuego concentrado de la artillería, a la que se unió la aviación con los terribles Shturmoviks en oleadas que dejaron la zona convertida en un matadero del que los que pudieron escapar hacia Bobruisk, lo hicieron para volver a ser rodeados. Desde allí consiguieron permiso para intentar salir del cerco, con la condición de dejar una división en la “fortaleza”, consiguiendo escapar unos 15.000 efectivos, que no pudieron volver a combatir en algún tiempo debido al estado en el que estaban. Uno de los que lograron escapar, el soldado Heinz Fiedler, en una entrevista muchos años después, no lograba expresar con palabras lo que sintió entonces: “Tu… tu ya no sientes, ya sea caliente o frío, la luz o la oscuridad, y … y ya no se siente la sed o el hambre. Es algo parecido a… como si…. no sé… no soy capaz de describirlo. Es una, una especie de… un … hay tanta tensión…”.  En menos de una semana de lucha, sólo el Primer Frente Bieloruso había capturado ó destruido 366 vehículos blindados, 2.664 piezas de artillería, acabado con la vida de cerca de 50.000 combatientes alemanes y capturado otros 20.000… Y esto sólo había comenzado. La siguiente etapa: Minsk.

(continuará)

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(*1) Bien es cierto que una vez terminada la guerra, muchos de los resistentes que desde los países bálticos hasta Ucrania, (sin olvidar a Polonia..), fueron masacrados por sus aliados soviéticos, al tratar de recuperar derechos y libertades, con operaciones contra ellos hasta bien entrada la década de ¡¡¡1980!!!, busquen, por ejemplo, los “Hermanos del Bosque”.

(*2) Para un estudio en profundidad de la Maskirovka véase este PDF del Instituto Ruso de la US.Army (1982)