Monthly Archives: January 2014

De vuelta estamos! Después de un tiempo sin publicar nada, debido a falta de tiempo y sobretodo al cambio de servidores, aquí estamos de nuevo.

Va a ser este un año lleno de conmemoraciones de 70 aniversario que trataremos de cubrir desde este blog, y alguna de esas, será en directo… pero no adelantemos acontecimientos. Hoy: Montecassino.

Cassino es una pequeña ciudad del Lacio, a unos 130 kilómetros de Roma. Cerca de ella se alza sobre una estratégica colina, la Abadía benedictina de Montecassino, fundada por San Benito hacia el año 529. Precisamente ese estratégico punto fue causa de numerosos saqueos y destrucciones, empezando por los lombardos en el 584, mas tarde sarracenos, Napoleón en 1799 y  la que nos ocupa: las cuatro batallas de Montecassino en 1944.

Con el final de las campañas de Africa y Sicilia, los aliados buscaban dar un nuevo golpe a la aún formidable Wehrmacht. Stalin, reciente vencedor de la tremenda batalla de Kursk, exigía la apertura de un frente en la Europa Occidental que hiciera que los alemanes destinaran parte de las fuerzas que estaban en el Este. Y así, siguiendo la frase de Churchill de propinar un golpe en el “blando vientre de Europa”, el tres de Septiembre de 1943 comienza la invasión de la Italia peninsular con  una operación para distraer fuerzas alemanas sobre Calabria (Operación Baytown), que no produjo el efecto deseado, el 9 de Septiembre la de Tarento (Operacion Slapstick) y la principal, el mismo día, la Operación Avalanche en Salerno.

Invasión de Italia 1943

Invasión de Italia 1943

Sobre la operación de Tarento, hay que anotar que fue la primera vez que la 1ª División Aerotransportada Británica actuó como tal, ya que tan sólo dos de sus regimientos tenían experiencia en combate en Africa y Sicilia, donde sufrieron graves pérdidas, y que además, no pudo ser lanzada desde aviones, debido al insuficiente número de éstos, destinados a la 82 División aerotransportada americana para la operación sobre Salerno. Desembarcaron desde cruceros y destructores británicos en el puerto de Tarento, abierto por negociaciones secretas entre italianos y aliados, y avanzaron  rápidamente  unos 40 kilómetros fuera de la ciudad, donde los Fallschirmjägers (paracaidistas) alemanes, habían dispuesto medidas para retrasar el avance británico. Allí en Castellaneta la División británica perdió a su comandante en jefe, el General Hopkinson, víctima del fuego de ametralladora de los Fallschirmjägers, un aviso de lo que estos soldados iban a demostrar durante los siguientes meses.

En tanto, el avance desde Salerno iba siendo retrasado por pequeñas operaciones locales alemanas, que, al fin, desencadenaron un fuerte contraataque el día 13, aunque tres días después hubo de ser suspendido, debido a la gran superioridad naval y aérea aliada, dando lugar a las batallas defensivas y de desgaste que tan bien supo plantear el general de la Luftwaffe Albert Kesselring, comandante en jefe de las fuerzas alemanas desde Pisa hasta el sur de Italia y el jefe del X Ejército von Vietinghoff. Kesselring, con estos movimientos, había ido preparando una serie líneas defensivas a lo ancho de la península italiana y con unas retiradas muy bien coordinadas, consigue que los apenas 60 kilometros que separan Salerno de Nápoles, los tarden en cubrir los ejércitos aliados en dos semanas. No es hasta el día 1 de Octubre que no llegan las fuerzas aliadas a Nápoles, que ha pasado los 4 últimos días de Septiembre envuelta en tiroteos entre italianos y alemanes, antiguos aliados.

Lineas de defensa al Sur de Roma

Lineas de defensa al Sur de Roma

 

A punto estuvo Kesselring de devolver a los aliados al mar; pudo haber sido así si hubiera recibido refuerzos del grupo de Ejércitos del norte de Italia, comandados por Erwin Rommel, que equivocadamente influyó en Hitler, afortunadamente para los Aliados, en la consideración de objetivo no estratégico el territorio al sur de Roma.  Pero, viendo las pérdidas que infligía el 10 ejército de Vietinghoff a los aliados y escuchando los muy acertados razonamientos estratégicos de Kesselring, el Führer  nombró a este último, jefe de todos los ejércitos en Italia, mandando a Rommel a partir del 6 de Noviembre a supervisar la construcción del Muro del Atlántico en la costa atlántica francesa. A partir de aquí, la subida por la “bota” italiana, iba a ser mucho más lenta y costosa.

Hasta mediados de Enero de 1944, no habían conseguido romper las tres primeras líneas, Volturno, Bárbara y Bernhard, dando tiempo a Kesselring de construir la formidable línea Gustav, que desde la desembocadura del rio Sangro en el Adriático, pasaba por los Apeninos y llegaba al mar Tirreno por el rio Garellano (el rio en donde el Gran Capitán,  Gonzalo Fernández de Córdoba en 1503 dio una monumental paliza a los franceses… ya la contaremos!). El centro de esa línea era Monte Cassino.

 

—- Continuará —-