Monthly Archives: December 2012

He estado varias veces en Normandía, además de que sea un apasionado del tema bélico, casualmente, motivos familiares me reclamaban por allí. Una mañana decidimos acercarnos al cementerio alemán de La Cambe.

Ajusto el GPS, le digo a dónde quiero ir y me pongo en camino. En realidad es muy fácil, queda a un lado de la autopista que une Caén y París.

Antes de llegar por una carretera secundaria ya percibimos que hasta los árboles parecen estar tristes. Algo se percibe en el ambiente y es que casi 22.000 personas enterradas en un mismo sitio tienen que marcar de alguna manera.

Al llegar al aparcamiento vemos varios coches alemanes aparcados y algunos grupos familiares, abuelos, nietos, padres, por los alrededores. El silencio es impresionante. Tan solo se oyen los pájaros, y tampoco demasiado.

El cementerio de La Cambe contiene los restos, como he dicho antes, de casi 22.000 alemanes caídos en Normandía. La mayoría de ellos el día D. Antes de que se inaugurara el cementerio, en 1961 estaban enterrados en pequeños cementerios y algunos ni eso, en el lugar dónde cayeron.

Junto al cementerio hay una pequeña exposición en la que se exponen algunos objetos personales de los soldados alemanes, como diarios, documentación asi como fotografías de antiguos enterramientos antes de que se inaugurara este. Por supuesto no se ve por ningún lado ninguna imagen o símbolo que recuerde al nazionalsocialismo. Muchos de los aqui enterrados pertenecieron a las SS pero tampoco hay nada que lo indique.

Las fotos estan tomadas por mi. El día era gris y amenazaba tormenta, cosa que ocurrió, con abundante aparato eléctrico.

Entrada al cementerio:

Llama la atención el perfecto estado de conservación de las instalaciones. Todo impecable.

Placa en la entrada.

 

Visión general del cementerio

 

Algunas tumbas tenían flores frescas.

 

Túmulo central.

 

Otra vista.

 

En esta tumba podemos ver que hay un soldado al que no se ha podido identificar y otro que tenía 19 años el día que murió.

 

Cuando terminamos la visita una fuerte tormenta caía sobre el cementerio. El aparato eléctrico era impresionante, lo cual hacía que la visita fuera aun más especial.
Como he dicho al principio del hilo, 22.000 almas ahí enterradas tienen que marcar de alguna manera.

El 7 de Diciembre de 1941, día en que la Marina Imperial Japonesa atacó sin previo aviso la base naval de Pearl Harbor en Hawaii, provocando la entrada en guerra de los Estados Unidos, pasó a la historia como “el día de la infamia”, tal y como el presidente de los USA, Franklin Delano Roosevelt, lo calificó en el famoso discurso en el Congreso al día siguiente, que finalizó pidiendo a los congresistas que votaran la declaración de guerra al Imperio de Japón.

El ataque, precedido durante muchas semanas de tensas negocaciones entre ambos gobiernos, provocó el hundimiento ó el daño de 19 barcos de distinto tamaño (4 acorazados hundidos), más de 300 aviones destruidos ó dañados, y más de 2400 personas muertas y casi 1300 heridos, entre civiles y militares.  Durante muchos años se había advertido la posibilidad de que esto ocurriera y ambos bandos tenían sus planes de contingencia hechos desde los años 20. Los movimientos de las dos potencias en el Pacífico, respondían a movientos perfectamente calculados: lo suficiente para ir provocando, ocupando ó ampliando las esferas de influencia, sin tener que llegar a la guerra, de momento. Así los japoneses necesitados como siempre de materias primas, invadieron Manchuria en el año 31,  amenazaron las Indias Holandesas y en el año 37 atacaron Nanking, provocando una masacre brutal en la población china, añadiendo el hundimiento en el río Yangtsé, accidental segun ellos, del cañonero americano USS Panay, destinado en China para “proteger las vidas y los intereses americanos allí”, así como varios petroleros de la Standard Oil. Mientras, los norteamericanos adelantaban sus bases a las Filipinas, llevando unos 40000 soldados a las islas,  establecían puntos de defensa en China, Alaska, las Aleutianas, y, una vez Japón invade la Indochina francesa en 1941, suspende el envío de materias primas y elaboradas a Japón, lo que es interpretado por éstos como casi una declaración de guerra.

Los planes para un golpe en el Pacífico son pues, puestos en marcha por Japón. El almirante Isoroku Yamamoto y el capitán Minoru Genda, son los encargados del ataque a la base de Pearl Harbour. Estudiando el ataque efectuado por los británicos a la base italiana de Tarento en el Mediterráneo, tienen decidido un atáque aéreo desde portaaviones a las bases, seguido de ataques por tierra a distintos territorios, aunque no a Hawaii.

Yamamoto(Izquierda), Genda (derecha)

Yamamoto(Izquierda), Genda (derecha)

No es sin embargo aprobado el ataque hasta el 5 de Noviembre y autorizado el 1 de Diciembre.

El 26 de Noviembre, 6 portaaviones con su escolta y una dotación de más de 400 aviones parten del norte de Japón con destino a Hawaii, llegando a la distancia de ataque el día 7. Dos oleadas consecutivas de aviones atacaron las instalaciones de la isla, incluyendo barcos, aeródromos y otras instalaciones, aunque dejando intactas instalaciones tan importantes como los depósitos de combustible, la base de submarinos, los cuarteles generales y, sobretodo, los astilleros de reparaciones de la Marina. En total Japón perdió 29 aviones, resultando dañados otros 74, y hundidos 4 submarinos de bolsillo destacados allí para apoyar el ataque.

Ataque desde los aviones japoneses

Ataque visto desde los aviones japoneses. El West Virginia acaba de ser tocado por un torpedo.

. Aunque los principales responsables de los ataques, Genda y Fuchida, insistieron en un tercer ataque, preparado ya en las cubiertas de los portaaviones, el almirante al mando, Nagumo, decidió que no se llevara a cabo, debido entre otras causas a que para él, el objetivo del ataque ya había sido cumplido y los portaaviones no estaban en la base. De haberse llevado a cabo, según el almirante norteamericano Nimitz, las operaciones de la flota se habrían visto muy reducidas por más de un año. En ese mismo día, fuerzas japonesas atacan Malasia, Guam, las islas Filipinas, y las islas de Wake y Midway.

Vean en vídeo la explosión del USS Arizona

Pearl Harbor en HD

Pero, ¿donde estaban los portaaviones? ¿Por qué no estaban en Pearl Harbour y si una importante parte de la flota? Si prácticamente las conversaciones estaban a punto de ser rotas, la población estaba en su mayoría convencida de que la guerra con Japón era inevitable.. ¿cómo los barcos estaban sin protección, amarrados como si de una exposición se tratara, al igual que los aviones en sus aeródromos? Todas estas preguntas han desatado durante muchos años una serie de conjeturas y/o “teorías conspirativas” sobre la posibilidad de que el alto mando norteamericano, empezando por su presidente, hubieran sabido el día y el lugar del ansiado ataque, que les permitiera entrar en la guerra. Incluso, hace unos años, aparecieron una serie de documentos en los que se implicaba al premier británico Winston Churchill, en una posible trama para no proveer información a Roosevelt sobre los movimientos japoneses hacia Hawaii. Desde principios de la guerra eran capaces de descifrar los códigos navales y diplomáticos nipones y supieron de la orden de ataque a los EEUU. A mediados de Noviembre interceptaron un mensaje “Código Púrpura”, con la frase Viento hacia el Este, y que fue interceptado también por los americanos, indicando el ataque a los Estados Unidos. Un mensaje codificado naval japonés (JN25) de Yamamoto, interceptado por los británicos el 2 de Diciembre, “Subir al monte Niitaka” era la señal de que el ataque estaba en marcha, y no se informó a los americanos. Desde luego, cuando Churchill se enteró del ataque, no escondió su alegría por el hecho… al fin los Estados Unidos entraban en la guerra y dijo “Tener a los Estados Unidos a nuestro lado es para mi la mayor alegría. Saber desde este momento que están en la guerra hasta el cuello y a muerte. Así que al final hemos ganado!”.

Memorial al acorazado USS Arizona en Pearl Harbour

Memorial al acorazado USS Arizona en Pearl Harbour

Los Estados Unidos, como hemos visto, no estaban ni ciegos ni sordos tampoco. Un documental emitido hpor History Channel y producido por la BBC, llamado “Traición en Pearl Harbour”, llegó a proclamar que Roosevelt conocía absolutamente todo del ataque japonés y que dejó que ocurriera para que los USA pudieran entrar en la guerra, sin parecer los que dispararan el primer tiro. Aun cuando al documental se le pudiera tachar de sensacionalista en muchos aspectos, incluso de no ser honesto, el 25 de Noviembre, el secretario de guerra de los USA, Henry Stimson, anotó en su diario: “FDR (Franklin Delano Roosevelt), nos ha asegurado que seremos atacados. FDR nos preguntó: La cuestión es como deberíamos hacer que los japoneses maniobren para disparar el primer tiro, sin demasiado peligro para nosotros. Para tener el apoyo total de la población, es deseable que sean ellos quien lo hagan, de manera que no haya duda para nadie de quienes son los agresores”, y según un periodista norteamericano, Joseph Lieb, el secretario de Estado Cordell Hull le había asegurado que se atacaría Pearl Harbour y que el presidente lo sabía y lo quería. La noticia la mandó a la United Press, pero nadie creyó el hecho. Tan sólo, irónicamente, un periódico en Hawaii se hizo eco de la noticia de Lieb.
Honolulu Advertiser

Honolulu Advertiser con el anuncio de que los japoneses podrían atacar en el fin de semana

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Y ustedes? Que opinan? Hay mucho en esta época de teorías conspirativas por todos lados, pero hasta donde sería verdad esto que hoy nos ocupa? Día de la Infamia ó día de la Traición?

En la firma del Tratado de Fontainebleau el 27 de octubre de 1807 entre Manuel Godoy, valido del rey español Carlos IV, y Napoleón Bonaparte, se acordaba la invasión militar conjunta de Portugal – aliada de Inglaterra – y, para ello, se permitiría el paso de las tropas francesas por territorio español… lo que sería el germen de la posterior invasión francesa de la Península Ibérica y de la Guerra de la Independencia.

En 1808 un contingente de 2.000 soldados francesas al mando del general D´Armagnac, atravesaba Roncesvalles y, tras una dura marcha y condiciones climatológicas adversas, el 8 de febrero llegaron a Pamplona para descansar y seguir luego camino hasta Portugal. Aunque en teoría, y según el Tratado firmado, eran aliados de los españoles, la población de Pamplona recelaba de aquella invasión pacífica y en la que, además, debían contribuir con el avituallamiento y alojamiento. Y estaban en lo cierto… D´Armagnac había recibido órdenes del mariscal Murat para tomar la Ciudadela.

Cuando D´Armagnac se entrevistó con el Marqués de Vallesantoro, Virrey y Capitán General de Navarra, para poder acantonar parte de su tropas, que ya llegaban a los 4.000 efectivos, dentro de la Ciudadela, le dio largas diciendo que para ello necesitaba la autorización desde Madrid. Visto que la diplomacia francesa no fue suficiente, D´Armagnac se decidió por la estrategia. Se reunió con el capitán Robert y planificaron el plan de ataque.

La noche del 15 al 16 de febrero, Robert y un grupo de 100 soldados, aparentemente desarmados, elegidos de entre lo mejor de las tropas francesas se dirigieron, como hacían todos los días, a recoger sus raciones de pan a las puertas de la Ciudadela. Aprovechando que la nevada caída había cuajado, la mitad de ellos comenzó un guerra de bolas de nieve. La guarnición que defendía la Ciudadela, un pequeño contingente de voluntarios poco dispuestos y menos preparados para las artes de la guerra, se mofaban de aquella inusual batalla; momento que aprovecharon el resto de franceses para desarmar a los defensores y tomar la Ciudadella sin un sólo disparo.